miércoles, 9 de julio de 2014

CRÓNICAS AMSTERDAMESAS, JULIO 2014 (I)


Miércoles, 2 de julio de 2014
Aterrizamos pasada la media noche. Durante las más de dos horas de vuelo, el avión flota sobre un cielo encarnado, encendido por ambos costados y tratando de salir a flote como una ballena mientras el sol incandescente se resiste a desaparecer inmerso en un largo ocaso. Ámsterdam huele a sí misma, un olor que en ocasiones es diferente por el día que por la noche, pero su fragancia resulta inalterable e inviolable. Lejos del aeropuerto brilla a uno y otro lado el agua de los canales; Ámsterdam son centenares de islas penetradas sin piedad por lanzas en forma de agua. Sólo Ámsterdam huele y se siente así.   

Ámsterdam

Jueves, 3 de julio de 2014
“Me desperté con la ridícula sensación de que tal vez ya estaba muerto, pero en ese momento no pude determinar si ya estaba muerto de veras, si había estado muerto, o si por el contrario no lo estaba… La muerte –había aprendido– no era nada, y si estabas muerto –esto también lo había aprendido– se paraban todas las consideraciones”.  

C. NOOTEBOOM La historia siguiente

Al despertar, como en la La historia siguiente de Cees Nooteboom, no sabía en qué cama estaba, ni en qué ciudad, pero Ámsterdam siempre se me representa como una segunda casa, a la que me acostumbro desde días antes de llegar. En tranvía y con un tiempo extraño que alternaba caluroso frío y escalofriante bochorno, he llegado hasta el centro. La librería De Slegte, en la bulliciosa y agobiante Kalverstraat ha cerrado como ya me habían advertido; un edificio fantasmagórico en el que el río de gente no repara. Siempre recuerdo la sensación al visitar su sección de libros antiguos (moretus, elzevieres, blaeus y ediciones del XVI y XVII, perfectamente ordenados y tras un inaccesible cristal): romperlo con violencia y abriendo a continuación uno a uno pasar los dedos por el lomo de cuero y pronunciados nervios, tocarlos, olerlos...comerlos como el Dragón Rojo y esperar a que el de seguridad llegase para preguntarme por qué lo he hecho. Por suerte, Scheltema (otra librería que en los últimos años ha cambiado de nombre para quedarse con el original) ha adquirido todos esos imposibles ejemplares y la inaccesible vitrina de cristal; aún podré fantasear con ellos. Antes de regresar zumo natural y sushi de Albert Heijn, que he comido bajo la sombra de un árbol en el canal de Koningsplein. 

Sábado, 5 de julio de 2014
El tranvía cruza por una ciudad empapada en una oscuridad luminosa, de nubes que por momentos desaparecen y más tarde vuelven a aparecer; llueve; llueve con más fuerza; se detiene la lluvia y sigue representando su propia escena como actor principal haciendo nuevamente acto de presencia, con más ímpetu aún. Los raíles terminan en Centraal Station, porque todo acaba allí: La Basílica de San Nicolás, el NEMO de Renzo Piano, la vida de Chet Baker, el humo de ciertas sustancias que inunda todo, las mujeres que venden sus cuerpos desnudos, la Torre de las Plañideras (Schreierstoren) desde donde las esposas de los marineros despedían a sus maridos, algunos para no regresar más, Het Ij, el Hotel Victoria... y el Amstel, que todo engulle porque el río creó a esta ciudad desde la nada. 

(...)
Sint-Nicolaaskerk se erige rotunda y austera,
surgida del manto de oscuridad
que Ámsterdam derrama sobre sí misma,
aguardando el cadáver de alguien que espera.
¡El Amstel!, espejo de cisnes que el Magere Brug adorna
y metamorfosea como un Escher cualquiera.

Visiones - A.C.R. (Poemas apócrifos. Los hijos malditos de Job, 2013)
  
Domingo, 6 de julio de 2014
La luz es junto al agua el elemento sobre el que se edifica Ámsterdam y este país. La luz, la carencia o el exceso de ésta es su esencia. En periodo estival, sobre las 4 de la madrugada los rayos ya tratan de penetrar en las casas, y aún a las 11 de la noche se aprecian en el horizonte sus últimos coletazos. En invierno es todo lo contrario, y Ámsterdam es amortajada por una oscuridad impenetrable.

En otras ciudades o lugares uno es despertado por gritos o el ruido repugnante de los coches. Aquí por todo tipo de aves: cuervos, patos, urracas, garzas, gaviotas... Pasado el mediodía, y en una breve tregua concedida por la lluvia, paseo por el Sloterpark y bajo sus altos olmos. Y el cielo vuelve a oscurecerse, se cierra como una concha azuzada y los cuervos y gaviotas que horas antes me despertaron graznan anunciando lluvia. Y vuelve a caer agua con brío. La noche calma la lluvia; en la medianoche poco más de diez grados.

Sólo Dante, o Eliot, podrían describir con la sutileza y precisión que se requiere un anochecer de verano en esta ciudad. A la hora violeta...

(...)
At the violet hour, when the eyes and back 
Turn upward from the desk, when the human engine waits
Like a taxi throbbing waiting (...)

T.S. ELIOT


 


















Lunes, 7 de julio de 2014
Como cada primer lunes de mes, de este a oeste y de norte a sur, desde el viejo Amstel hasta Amsterdam Noord, a medio día la ciudad se anega de un sonido perturbador que conduce por un hilo aún sin desgastar hasta la II Guerra Mundial: la alarma antiaérea. Y entonces, como cada vez que lo escucho, recuerdo a Anne Frank. Una guerra que está tan lejos pero tan cerca a la vez.

Largo paseo por el centro, y aún más largo el regreso. La ida en tranvía, en el 17, hasta el punto en donde se une Kinkerstraat y Rozengracht, y desde ahí a pie hasta Leidseplein. En Stadhouderskade adquiero un par de grabados de la artista norteamericana Debra Hill, afincada en Ámsterdam. Las negras nubes amenazadoras se diluyen y dan paso a un sol largamente esperado por los amsterdameses. Camino de vuelta cargado con unos poemarios de la nueva poesía en lengua neerlandesa: Hannah van Wieringen, Josse Kok y Delphine Lecompte (de Flandes).

Regreso a pie, desde Centraal Station hasta Osdorp, pasando por un Vondelpark rebosante de gente. Anochece sin lluvia. Cada hogar se ilumina y sobre el cielo cruzan aviones como pájaros, pero más ruidosos que éstos.

Delphine Lecompte   ©Bianca Sistermans
Martes, 8 de julio de 2014
Amanece el nuevo día conservado en el almibar de oscura luminosidad, con una lluvia afilada y persistente. La casa se inunda de olor a café y tostadas con queso, y más tarde del sonido melancólico y depresivo del piano de Erik Satie (Gymnopédies y Gnossiennes), y las voces incesantes de las diferentes aves que habitan el Sloterpark por encima de las humanas. Todo permanece en una calma imposible de imaginar, ni de describir. Durante todo el día cielo y agua de canales y lagos son uno solo; llueve sin piedad, no hay tregua. 

Me despierto en una ciudad sin Mar
Inmediatamente estoy crudo y sé
Que ayer bebí ron con un mal cordelero
Es pequeña la cama y mi cuerpo carente de importancia
Ésta jamás estuvo al revés.  
(...)

Ciudad sin Mar - D. LECOMPTE (De baldadige walvis, 2014)

De baldadige walvis, Delphine Lecompte


     
















Miércoles, 9 de julio de 2014
Aún relinchan los panzer de la Mannschaft que al anochecer convirtieron Belo Horizonte en una masacre dantesca, exhibición en la que derritieron cielo y tierra sin clemencia.

Entre el olor a café, la oscuridad del día y el piano de Erik Satie continúo destripando ese enigmático poemario de Delphine Lecompte, una suerte de moderno bestiario en el que desfilan extrañas criaturas, ballenas, hombres del saco, taxidermistas, toreros... que habitan en largos títulos de poemas. Deseo penetrar en el mundo de esta poeta, flotar o hundirme en sus versos oscuros e inaccesibles.

En una iglesia destrozada me como una ballena de mazapán
No comienzo con la cola
Para la noche conservo su cola
Dios está muy lejos o muy elevado
Sí, repentinamente ayer mi fe estuvo allí.
(...)

En la iglesia la cabeza, en la playa la cola - D. LECOMPTE (De baldadige walvis, 2014)

Sigue lloviendo. Voy camino de una librería de Osdorp para perderme en su sección de poesía. La lluvia nunca es una novedad; sí los poemas. Concluyo esta primera parte del diario con el título de un poema de Lecompte, de la que seguiré hablando en la segunda parte: La música en el tiempo del suicida es el tiempo en la música de su madre.

(Continuará...)
(Leer parte II)

 

1 comentario:

  1. Amsterdam en clave "vintage":
    http://www.ocholeguas.com/2014/07/09/europa/1404904266.html

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