jueves, 18 de agosto de 2016

AMSTERDAM CALLING (JULIO 2016)

Viernes, 8 de julio de 2016

El aeropuerto de Schiphol huele a sopa de sobre.
Oscuridad. Cielo encapotado. Hace frío, como un invierno alargado artificialmente. Mi atuendo meridional, de playero en el Mar del Norte, me hace ser un ser extraño entre tanto extraño. Apetece la sopa, incluso de sobre, como cuando aquí estoy en invierno.

Por la tarde cae una lluvia ligera y tímida, casi imperceptible; todo auténticamente amsterdamés.

Me percato que estoy en un lugar distinto cuando al contemplar durante unos segundos a unos árboles en la lejanía, al filo de las 11 de la noche, muy a lo lejos aún contemplo la luz del último sol del día. 
 

Sábado, 9 de julio de 2016

He pasado algo de frío en la cama, incluso bajo el nórdico. 
Ya sé que de nuevo estoy aquí, mi segunda ciudad (o una primera en paralelo; la tercera es en donde paso más tiempo las dos últimas décadas): la luz ya es perceptible a las 5:30, pero me digo que tengo que dormir, un poco más, al menos un poco más... pero no lo consigo.

Paseamos por las tiendas de Osdorp, abrigados, de manga larga por momentos, y en otros como si de verdad fuese verano; pero todo es falso: cae agua, llueve ligeramente. En los parques, tras tanta lluvia caída en los últimos meses, se observa la verde y frondosa vegetación.

No tengo ganas de ir al centro (aún, pero eso es lo que me sucede últimamente; luego no querré salir de allí).


Domingo, 10 de julio de 2016

Quedamos con A*** y C*** en el Amsterdamse Bos, tras más de diez años sin acudir a este inmenso bosque. Los aviones pasan a escasos metros de nuestras cabezas, para aterrizar en el vecino aeropuerto. 

Campos inmensos de distintas tonalidades de verde, yo que estoy acostumbrado a los colores más pálidos, amarillos, parduscos, terrosos... a la sequedad más absoluta: ¡qué derroche de color!

Visitamos el geitenboerderij, una granja de cabras en la que también hay cerdos holgazanes llenos de barro, algunas vacas lentas y de avanzada edad (que matan moscas con el rabo con una habilidad de manual), y gallinas a las que N*** persigue con suma diversión (y para ellas no tanto). Los niños pueden dar de comer a los animales, principalmente a las cabras, haciendo uso de pequeños biberones.

Hoy ha hecho día de verano, pero ha sido excesivo. Por la tarde el cielo se cubre de nubes. Todo se vuelve gris, y luego negro, pero en esta ciudad sigue habiendo una luz indescriptiblemente hermosa.


Lunes, 11 de julio de 2016

Hace frío. Está nublado por completo: el cielo una infinita nube de color ceniza, y el viento en rebeldía agitando árboles y bicicletas.

Hemos quedado con C*** para comer juntos en el centro de la ciudad, junto a su lugar de trabajo. Vamos en tranvía. Día desapacible, aunque no desagradable (sé que es difícil de explicar).

N*** se duerme. Es la primera vez que realmente voy con ella al centro, el que recorro de memoria desde hace casi dos décadas. Se despierta, y su mayor satisfacción es arrojar hierbas y palos a los canales para contemplar acto seguido cómo todo son arrastrados por una oscura corriente.

Sale el sol, pero el viento persiste. Por la noche (aún con luz y por tanto no es noche completa) visiono una película sobre la vida del músico Herman Brood (también pintor y poeta), cuando se cumplen 15 años de su suicidio al saltar desde la azotea del Hilton Hotel. Encuentro este poema suyo, que traduzco así:

Y sin embargo, en ocasiones se encuentra ella
muy triste,
tras un matorral
en la esquina del
jardín,
en silencio llorando

HERMAN BROOD


Martes, 12 de julio de 2016

Sol. Calor. Nubes. Frío. Sol. Calor. Nubes. Frío. Sonidos anunciando tormenta. No llueve. Frío. Nubes. Sol. Gaviotas y cuervos surcando el cielo en el ocaso... así ha sido la jornada de hoy.

Envío una postal al poeta R. W., en donde aparece Bukowski bebiéndose una lata de cerveza, con su camisa lisérgica de los 70 (pero a mí Bukowski ya no me dice mucho, salvo por algunos versos). R. W. me ha contestado diciéndome que la postal le ha gustado; intuía que le gustaría, y por eso se la envié.

Visita y compras al pequeño mercado de pescado de Osdorp.

No consigo avanzar mucho con la revisión del ensayo que acompañará la antología de poetas experimentales en lengua neerlandesa, que me propuse corregir aquí. Estoy encallado como un barco sobre la punta de un gigantesco iceberg... aunque quizá sería mejor tirar todo a la basura, y comenzar de nuevo a redactarlo.

Uno de mis momentos favoritos del día es cuando ya anocheciendo, me preparo un té muy caliente, y por la enorme ventana observo el canal, y el parque y sus árboles; y escucho los pájaros, y sus gritos se mezclan con el tic-tac del reloj que en el silencio más absoluto llevo escuchando desde hace ya tantos años (y no escucharé más), aunque no sea el mismo reloj, e incluso no suene ni sueñe el tic-tac de un reloj.


Miércoles, 13 de julio de 2016

Ha estado lloviendo durante gran parte de la madrugada. Al salir a la calle, todo olía a hierba mojada, bañada por un sol que doraba suelo y árboles. El día similar al de ayer, con momentos de sol y otros de cielo encapotado y frío otoñal holandés.

De nuevo tomamos el almuerzo con C*** y A***. Más tarde E***, N*** y yo mismo, hemos acudido a encontrarnos con A. S., una chica cuya tesina tiene como estudio a Slauerhoff y su relación con Argentina. Contactó conmigo hace meses y le envié un artículo que ya ha aparecido en la revista colombiana Galáctica Magazine y que ha usado para su trabajo. Me ha regalado un ejemplar, que estoy deseando leer. Tomamos algo en un café frente a Centraal Station.

Tarde-anochecer fresco y encapotado, pintado de distintas tonalidades, únicas en estas tierras: desde el gris ensuciado por los cuervos al negro tormenta. De regreso pasamos por la librería Scheltema, para ver algunos libros para N***. Algunos me han gustado para mí: ¡son maravillosas algunas ediciones para niños!


Jueves, 14 de julio de 2016

Paseo por Osdorp. Hace frío; por momentos mucho frío. Más tarde nos internamos caminando por la campiña, paseando junto a las vacas (de pelo marrón y blanco), hasta que comienza a llover ligeramente y incluso se levanta más viento.

Llegan terribles noticias desde Francia, en concreto desde Niza. 


Viernes, 15 de julio de 2016

84 muertos en el atentado en Francia. Dan ganas de llorar.

He comprado dos litografías: una del artista español Modesto Roldán (1926-2014), y otra del flamenco Corneille (Guillaume Cornelis van Beverloo, 1922-2010), miembro del grupo CoBrA —y que precisamente tiene que ver con el trabajo que estoy haciendo sobre poetas experimentales en lengua neerlandesa—, y que por los motivos (animales), será un regalo para N***.

De nuevo llegan noticias confusas, en este caso desde Turquía, acerca de un golpe de estado.

Ya ha pasado una semana. El tiempo va deprisa; y lo peor de que el tiempo pase, es que con éste la vida también pasa, y se va, y ya no regresa nunca más.


Sábado, 16 de julio de 2016

Acostarse y levantarse con malas noticias, así están siendo los dos últimos días: en Turquía, un extrañísimo intento de golpe de estado se ha saldado con la muerte de más de 200 personas y más de 1000 heridos.

Está oscuro. El oscuro cielo grisáceo amenaza lluvia, pero aun así cogemos las bicicletas. N*** va detrás de E***, en su silla, y llegamos hasta las inmediaciones del Vondelpark. Nos detenemos en una librería justo en las calles adyacentes que hay antes de entrar en el parque. La librería —que como aquí sucede en muchas ocasiones, es parte de la casa—, está regentada por una simpática mujer auténticamente holandesa: su aspecto físico, su altura, su peculiar neerlandés (a buen seguro de Ámsterdam). Le doy un poco de trabajo, con mis búsquedas extrañas; el libro que busco parece haberse vendido, pero queda en llamarme a mi número de teléfono holandés. No desaprovecho la ocasión y adquiero tres curiosísimos libros (Proust, Roland Holst y Samuel Johnson) publicados a final de los años 50, de una colección que editaba aforismos, pensamientos, sentencias... Las impactantes y preciosas portadas son las típicas de esa época aquí en los Países Bajos, presentando una bella edición en octavo menor (15 cm. x 8 cm.). 


Domingo, 17 de julio de 2016

Primer día en el que este verano nórdico ha hecho acto de presencia. Sol y cierto calor que daba pie a desprenderse de mangas largas y abrigos, como culebras mudando la piel.

Paseamos los tres en bicicleta (N***, E*** y yo), por los pólderes, en concreto por el Osdorper Binnenpolder Noord y Zuid, comenzando desde el molino de Osdorp, y transitando junto al canal y los verdes campos salpicados de múltiples colores en movimiento: vacas, ovejas, gansos, patos, garzas...


Las noches se desarrollan como cada una de las anteriores: té y correcciones de todo tipo. No he escrito ni una sola poesía en meses, pero no es preocupante: tengo tres poemarios inéditos con un total de 200 poemas (y dos novelas también inéditas, un libro de aforismos y pensamientos, traducciones...).

En los últimos años me he dado cuenta que vivo más en la idealización de mis primeros años en Ámsterdam que en la realidad de mi última época aquí; una idealización que se ha desarrollado como tal porque en aquellos años fue real, y así los viví, sintiendo que amo más a Ámsterdam en la lejanía y en el recuerdo de esos años, que en la vivencia de estos últimos, y la sensación es ligeramente amarga. Los tiempos cambian, pero hay días, como el de hoy, que vuelvo a esos primeros años.   


Lunes, 18 de julio de 2016

Hoy puede considerarse el primer día de verano. He acudido a la biblioteca de Osdorp, permaneciendo allí durante dos horas. Me he entretenido con una antología de poetas mexicanos traducidos al neerlandés, y a continuación con un libro de Pessoa, también traducido a la lengua local, disfrutando en verter uno de los poemas desde el neerlandés al castellano, para sorprenderme con el resultado.



Martes, 19 de julio de 2016

Lo escrito a partir de ahora lo hago una semana y un día después, tras copiar desde distintos papeles las breves notas hechas a lápiz en todos estos días. Mucho de lo ocurrido en este martes 19 no merece la pena que lo detalle aquí: nada tiene de bonito, ni de literario, y mucho menos de poético, aunque sí resultó propio de una novela de terror. Tampoco me apetece seguir escribiendo, pero lo haré para completar la entrada hasta el día que regresemos a España.

Por la mañana acudimos al Kinderboerderij de Osdorp, y a continuación a la piscina cubierta. Día de intenso calor.



Por la tarde, a las 18:30 tomamos diversos tranvías y autobuses hasta llegar a la casa de A*** y C***, en Amstelveen, tres horas más tarde.


Miércoles, 20 de julio de 2016

Estamos concretamente en Amstelveen Westwijk. Dedicamos la mañana a hacer compras. Hace calor, pero por momentos el cielo se nubla.

Es una población tranquila, dando la sensación de despoblada, aunque en realidad no sea así, pues cuenta con casi 90.000 habitantes.


Jueves, 21 de julio de 2016

Me despierto a las 4:30, y ya no consigo conciliar el sueño. A las 6:00 salgo a dar un paseo. Hace frío y humedad. Los campos rezuman un vapor visible que llega hasta muy arriba, como queriendo llegar hasta las nubes del cielo.

Vamos a Ámsterdam tomando el metro número 51, deteniéndonos en el Amstel. Paseamos por todo el curso del río hasta llegar al Rokin, disfrutando del agradable calor y la brisa del Amstel. Visitamos la librería Scheltema, lugar en donde N*** disfruta cogiendo libros y jugando en una gran barca de madera que hay en la sala infantil.

Comemos en Bier Fabriek: pollo ecológico macerado en hierbas.


Viernes, 22 de julio de 2016

Día gris. Visitamos Amstelveen Centrum y el mercado, inundado de colores y olores: stroopwafels, pescado, carnes, quesos... como un mercado del siglo XVII.

Se alternan sol y nubes durante todo el día. Por la tarde llueve, y el ambiente se inunda de un agradable olor a humedad.


Sábado, 23 de julio de 2016

Visitamos Artis, el gran zoo de Ámsterdam, así como el acuario, en cuyas salas también se exponen conchas y fósiles, así como el esqueleto de una ballena.


Entramos a las 12:30 en el zoo y salimos a las 20:30. Llegamos a casa a las 22h. Sol durante todo el día. Nublado al anochecer. Olor a rocío y hierba mojada. Feliz de ver cómo ha disfrutado N***.



Domingo, 24 de julio de 2016

Visita al Cobra Museum, en donde además de la exposición permanente, se exponen temporalmente obras de Constant Nieuwenhuys, un artista espectacular.


Por la noche vamos a cenar a casa de A*** y su mujer, ambos de origen gallego, pero que viven en Holanda desde hace más de treinta años.


Lunes, 25 de julio de 2016

Nubes y lluvia. Cogemos nuevamente el metro número 51. Paseamos por el Amstel y paramos en el Café De Ysbreker. Hace más frío que en estos últimos días.

Comemos en un restaurante indonesio situado detrás de Leidseplein, y nos despedimos de Ámsterdam ciudad.




Martes, 26 de julio de 2016

Permanecemos en Amstelveen Westwijk, haciendo compras y preparando el regreso a España.

Sol y nubes. Tras la comida, paseamos por los alrededores. Aquí termina Amstelveen, justo al lado de Aalsmeer, población que se dedica a la floricultura  y es conocida como la capital mundial de las flores. Mientras paseamos vemos un erizo que tanto N*** como yo mismo ansiamos coger y llevarnos a casa.


Miércoles, 27 de julio de 2016

Llueve, llueve mucho durante todo el día, acompañado de una oscuridad total. Jawel, dit is Holland. Me voy despidiendo, y recuerdo la canción de Brel:

Dans le port d'Amsterdam 
Y a des marins qui boivent 
Et qui boivent et reboivent 
Et qui reboivent encore 
Ils boivent à la santé 
Des putains d'Amsterdam

«Amsterdam», JACQUES BREL


Jueves, 28 de julio de 2016

Sol. A las 14h. cogemos el avión que nos lleva a España. Tot ziens Amstelveen, Amsterdam, Nederland; tot ziens. 

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