martes, 13 de enero de 2026
ANA CURRA: SACERDOTISA DE UNA MISA GÓTICA
lunes, 10 de abril de 2023
CON ROGER WOLFE EN VALLECAS
Con el escritor Roger Wolfe contacté por vez primera en el año 2015 cuando coordinaba un monográfico en homenaje a T. S. Eliot para la revista Ravenswood Magazine, y desde entonces surgió una amistad verdadera y constante que resulta harto difícil de mantener con vida en esta jungla que supone la literatura y los espurios vericuetos de la edición. Posteriormente le edité la pequeña colección de ensayos Oras en la vida y Pasos en el corredor, poemario que bautizamos con el sobrenombre de The White Album. Quedaba pendiente encontrarnos in the flesh, ya fuera en la capital o bien en algún punto en el que se da cita la trascendental Luz del Sur, sustantivos ambos que suponen dos novelas del señor Lobo: El Sur es un sitio grande y la autobiografía Luz en la arena, dos exquisitos libros editados por ZUT ediciones.
Por fin acordamos lugar y día: en Madrid, coincidiendo con el Jueves Santo; fecha inmejorable. Roger escogió el barrio: Vallecas-Entrevías, y también el restaurante: Cruz Blanca, en donde probamos un delicioso cocido elaborado y servido como mandan los cánones castizos y que dio pie a que yo mismo esbozase un poema que veremos a ver en qué queda. Nos acompañó Eva, mi mujer (fotógrafa de Entre diques y esclusas. Antología de poesía neerlandesa actual), y su hija mayor. Los momentos quedaron inmortalizados por Eva con la Nikon de Roger (fotografías que me envió al día siguiente viradas a diferentes tonalidades sepias) y la conversación versó sobre poesía, Eliot y Pound, enfermedades y política (que en este país son sinónimo), acerca de Bukowski y el realismo (sucio y no sucio), música, ediciones y rendiciones (el corrector lo prefiere a reediciones) de libros, editoriales y malvados editores que compiten con el mismísimo Barbarroja, y hasta recordamos el magnífico programa literario que dirigía Sánchez Dragó (¡y qué perra es la vida!, pues justo cuando redacto estas líneas leo con enorme tristeza de su repentino fallecimiento). Roger nos dedicó un par de libros que trajimos de casa (tenemos casi toda su obra ya dedicada): una antología poética de Renacimiento y su celebérrimo ¡Que te follen, Nostradamus!. El día era como de primavera andaluza, rozando lo veraniego. Tras la comida anduvimos unos metros hasta llegar a una terraza cercana con el fin de tomar un café (yo una copa de orujo con hielo, aunque lo que me apetecía realmente eran unos torreznos), y así estuvimos charlando bajo la sombra hasta bien entrada la tarde y con el humo del cigarrillo de Roger mezclándose con el olor de nuestros cigarros electrónicos.
FOTOGRAFÍAS: © Eva M. Gómez Gómez
viernes, 23 de octubre de 2020
«PUERTAS DE ORO»: LA ANTOLOGÍA POÉTICA DEFINITVA DE JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
«Hay personas que tienen la memoria muy llena, pero el juicio muy vacío y hueco».
MICHEL DE MONTAIGNE
A ojos de un profano podría deducirse que resulta sencillo componer una antología poética: se escogen unos poemas, otros se dejan, aquellos de este apartado se ponen en cuarentena, este otro gusta pero los de las últimas páginas no tanto... pero no, no es así: en la labor del antologador debe conjugarse su propia visión personal y preferencias, con aquellas que se presuponen tendrán sus potenciales lectores, los que ya conozcan la obra pero también quienes habrían de conocerla, escogiendo con cuidado unos poemas y dejando otros, e incluso en detrimento del gusto personal de quien la lleva a buen puerto. Y si preparar una antología no es empresa fácil aunque lo aparente, escarbar y extraer los poemas más significativos de la obra de José María Álvarez (Cartagena, 1942) todavía resulta una labor de mayor complejidad, dada la excelencia y vastedad de sus composiciones.
De José María Álvarez han aparecido diversas antologías poéticas en los últimos años, firmadas curiosamente por los mismos antologadores: Noelia Illán Conesa y Aldredo Rodríguez, dos consumados especialistas en su obra y amigos personales del escritor cartagenero. Haciendo un escueto repaso como simple enumeración, se ha publicado una antología basándose en sus ciudades predilectas, otra más teniendo como temática el amor más carnal y sensual, sello inconfundible en la poética de Álvarez (ambas en edición de Illán Conesa), y una antología más sobre su particular Venecia a cargo de Alfredo Rodríguez, que es quien se encarga de la más reciente, editada en Ars Poética bajo el título Puertas de oro.
La importancia de la antología que ha preparado el poeta Alfredo Rodríguez radica en primer término en aquello expuesto al comienzo de esta reseña, y en segundo lugar en ser capaz de hacer una selección de su magno Museo de cera y resto de poemarios que forman el corpus poético de Álvarez y hacerlo con éxito. Como ya hace años que escribí sobre Museo de cera en este mismo espacio, no quiero ni caer en los mismos argumentos ni siquiera repasar lo que escribí antaño, aunque muy probablemente coincidan ambos textos. Hogaño, leyendo de nuevo los poemas que conforman esta antología, uno tiene la sensación de estar ante algo nuevo y electrizante, pero a la vez viviendo y respirando en un mundo antiguo, esplendoroso y por desgracia irrecuperable. El propio poeta considera que es autor de un sólo poemario que alcanzará en el futuro las dos mil páginas, pues los libros de poemas que van apareciendo están abocados, como un río a morir en el mar, a terminar formando parte de esa obra que simula ser su única composición y se articula de manera casi bíblica: una obra inconmensurable edificada de infinitos libros, como el engranaje que forma parte de la perfección innata de un reloj.
Puertas de oro es fiel reflejo de una obra que se mira en los Cantos de Pound cuando en su poesía aparece de improviso el fantasma del poeta de Idaho, aunque en otras ocasiones sus versos se travistan en los de La tierra baldía de Eliot, ambos poetas tan bien conocidos por Álvarez; pero su Museo de cera actual y el venidero es como Hojas de hierba de Walt Whitman, al que se le van adosando más y más libros como un leviatán desbocado e imantado. Álvarez es autor de un solo libro y de un solo poema dentro de otros, lubricado de borboteantes referencias; uno podría detenerse a leer sólo sus citas y dedicatorias a ilustres personajes y estar leyendo poesía. Los poemas que componen esta antología, perfectamente seleccionados por Rodríguez, en donde se mezclan odas a otros poetas, músicos y artistas, al amado Burke, por ejemplo, a la carne y el placer, a la Belleza, a la noche, el opio, el jazz... están perfectamente delimitados en un índice como ayuda para el neófito, que como amuse-gueule a esta antología acompaña un soberbio estudio preliminar de cuarentas páginas en el que Rodríguez analiza la obra poética de José María Álvarez teniendo como epicentro sísmico su Museo de cera, en una edición impecable, total y definitiva en cuanto a antologías se refiere, y un mapa con claras instrucciones para adentrarse en otro universo.
miércoles, 17 de enero de 2018
DIBUJANDO LA EXÉGESIS DE UNA PENA. (C. S. LEWIS Y OTROS ESCRITORES CATÓLICOS)
![]() |
| Gilbert Keith Chesterton |
![]() |
| Lewis / Tolkien |
Mi primer acercamiento a Lewis fue a través de Tolkien, y en estos días, dos amigos de esos que llegan cuando uno se siente ahogado y prácticamente derrotado, me han prestado un par de libros de Lewis, entre ellos Una pena en observación, llevada al cine de manera magistral por Richard Attenborough con el título Tierras de penumbra y protagonizada de manera no menos sobresaliente por Anthony Hopkins y Debra Winger. Es un libro corto que aparenta por ello ser simple, pero resulta todo lo contrario, y es como un trozo de carne que hay que masticar una y otra vez hasta que por fin percibes que puede ser ingerido, y afirmo esto no de forma peyorativa, sino todo lo contrario: la brevedad de una obra que te deja la sensación de estar frente a la autopsia de una pena que el autor va desgranando ayudado de unas convicciones y una fe inquebrantables que estremecen a propios y extraños.
El librito expone de manera descarnada la pérdida de un ser querido, en este caso la esposa de Lewis, Helen Joy Davidson Gresham, con la que el escritor había contraído matrimonio en 1956 y terminó con la muerte de ésta en 1960. «Dios dónde se ha metido», se pregunta Lewis una y otra vez en las primeras páginas, casi parafraseando la frase de Cristo en la cruz (tomada del Salmo 21): «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», aunque su actitud nada tiene que ver con la postura desafiante que tiene Job con Dios, pues a pesar del duro trance por el que está pasando Lewis, ya en esos primeros momentos del libro deja bien claro que sigue creyendo y confiando en Dios y establece un paralelismo entre el matrimonio y la religión católica que tiene como nexo el amor.
Sigue relatando el escritor su pena, introduciéndose en ella, escarbando, ahogándose, y manifiesta, tras afirmar que no siempre tiene a Helen en mente, que «los ratos en que no estoy pensando en ella puede que sean los peores», y habla de las agonías y los momentos de locura que le sobrevienen en la noche, y sigue regalando frases impactantes, como cuando dice que «mi amor por H. y mi fe en Dios eran de una calidad muy parecida», o cuando justifica en cierto modo toda su desgracia y asume con estoicismo el dolor que le desgarra la vida: «Si existe un Dios bienintencionado, será que esas torturas son necesarias».
C. S. Lewis aplica una exhaustiva observación a su pena, la pérdida de su esposa, pero su práctica puede administrarse con el mismo fundamento a la muerte de los padres, o de un hermano, o más aún ante la pérdida o incluso ausencia de unos hijos. Merece la pena asombrarse con esta lectura y participar de ella.
viernes, 20 de noviembre de 2015
T. S. ELIOT EN ESTADO CRÍTICO
![]() |
| Para entender el New Criticism |
Si existiera –o quizá ya existe– una carrera universitaria que en exclusividad versase sobre la poesía, a buen seguro que los ensayos y críticas de Eliot con piezas como «¿Qué es un clásico?», «La función social de la poesía» o «Las fronteras de la crítica», supondrían la base sobre la que se asentaría el estudio de la poesía occidental, de tal forma que las palabras que lo componen son una verdad axiomática o un dogma inquebrantable. Eliot fue y aún lo sigue siendo una autoridad en la literatura anglosajona que de paso le llevó a revisar toda la literatura occidental mediante una labor pedagógica y didáctica en la que trató de determinar los límites y problemas de la poesía, cambiar los hábitos de lectura poética, definir conceptos y en definitiva limpiar la broza del grano allanando la labor de los futuros lectores y críticos literarios.
![]() | ||
|
Mientras tanto, en estos días y lejos aún del mes de abril –el más cruel de todos–, volveré a mi encuentro anual (que empieza a ser semestral) con La tierra baldía, en esta ocasión con la versión de José María Álvarez*, dos autores nacidos desde la misma poética y naturalmente emparentados, si bien en mi opinión Álvarez es ligeramente más poundiano que eliotiano.
*Traducción que apareció en primer lugar en 1987 en la Revista Barcarola, y posteriormente en Renacimiento. Revista de Literatura (en 2008).
jueves, 29 de octubre de 2015
PANÓPTICA PRIMERA (CU4TRO PANÓPITICOS). LA GALLA CIENCIA
Recuerdo en este momento al poeta Hugo Claus publicando en esa famosa revista de poesía vanguardista Tijd en Mens; o a Slauerhoff, que publicó en revistas no sólo poemas, también hizo lo propio con su opera prima: El reino prohibido, que vio la luz en diez entregas en la revista Forum antes de aparecer en forma de libro en noviembre de 1932; o como no, The Criterion, la legendaria revista fundada y editada por T.S. Eliot y en donde por vez primera La tierra baldía sorprendió al mundo. En España, La Revista de Occidente, fundada por Ortega y Gasset es toda una institución que aún sigue apareciendo mensualmente, al igual que El ciervo, aunque ninguna de éstas esté especializada en poesía.
![]() |
| The Criterion, nº 1(1922), en donde aparece por vez primera La tierra baldía. |
Llama la atención de manera poderosa los singulares y sugerentes títulos que vertebran este último número. Aclarando el término, panóptico (dicho de un edificio) es la edificación construida de modo que toda su parte interior se pueda ver desde un solo punto, y que según Joaquín Baños –uno de los alquimistas de la revista– «hace referencia a esa visión multicardinal que tenemos de la poesía y de los cuatro autores jóvenes que conforman esa parte».
| Panóptica Primera. Octubre 2015 |
Para los amantes de la numerología, el cuatro (el 4, o el CU4TRO), es mucho más que un simple número; para los pitagóricos el cuatro era un símbolo esotérico que representaba los cuatro elementos (tierra, aire, fuego, agua); en la tradición cristiana su significado es múltiple (como ejemplo los cuatro evangelios); o el nombre de Dios, que en todas las grandes religiones está compuesto por cuatro letras.
Según la línea editorial, los cuatro poetas panópticos (Valeria Canelas, María M. Bautista, Pablo Velasco Baleriola, y el que suscribe estas palabras) presentan una poesía renovada y/o novedosa (aunque es difícil extirpar la «novedad» en poesía) ejemplificada en una serie de textos (inéditos). El cuatro aparenta ser un simple número al azar, pero al final resulta ser mucho más que eso, encerrando un intento de equilibrio de estilos dispares y diversos, procedentes de diferentes partes de España e incluso de Sudamérica (Valeria Canelas) y confluyendo en una armonía de géneros (en todos los aspectos): dos hombres-dos mujeres. El mayor de los cuatro soy yo, Pablo Velasco el menor, y entre ambos Valeria Canelas y María M. Bautista, con un aspecto común entre todos como es el de dar a conocer nuestra poesía y obra desde una época reciente: dos o tres años a lo sumo; en mi caso concreto desde octubre de 2013. Cada uno cumple un rol sin saberlo, y al leer los textos como un todo indivisible, es cuando se descubre el aspecto diferenciador pero paradójicamante también aquello que desde esa diferencia nos une.
Mi sección, titulada El hierro de la lengua marchita está compuesta de tres partes. La primera responde a un poemario que será editado en los primeros meses de 2016 y fue escrito en 2013 durante un viaje a Grecia, principalmente a la grandiosa e inconmensurable Atenas, y a Halkida (la antigua Chalkís), en la isla de Eubea y alrededores, lo que a la postre no fue sólo un viaje físico, sino un viaje interior, espiritual y sobre todo poético que dio como resultado la gestación y alumbramiento de un cuaderno de bitácora en forma de poemario. La segunda parte presenta versos de un nuevo poemario (aún inconcluso pero muy avanzado), que comencé a escribir en 2014 y sigue la estela de los poemas que forman la primera parte, pero alejándose de éstos de forma paulatina conforme el tiempo de composición avanza. La tercera y última parte, titulada Más vale cien pájaros en mano, que buitre volando (Filosofía personal de un mundo ordinario) pertenece a mi cuaderno personal de apuntes de donde brotan muchos escritos y poemas futuros, una suerte de anotaciones, aforismos, pensamientos, poemas huérfanos de poemario, reflexiones, apuntes literarios, versos sueltos... que para mí son esenciales para escribir.
![]() |
| Convocatoria (osada) para su presentación en Madrid. |
viernes, 31 de julio de 2015
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ: EL ÚLTIMO EXÉGETA DE LA ILÍADA
Sus ojos reflejan el mar azul puro y endurecido de las olas que surcó Ulises; su pluma interpreta con precisión los regueros de sangre y muerte de la Grecia antigua, pero también el mundo moderno y decadente, y como no, el placentero. A José María Álvarez (Cartagena, 1942) resulta casi imposible compararlo con otros poetas, ni con los vivos ni con aquellos que ya alimentan las malvas de los camposantos, titánica tarea la de disociar al Poeta y su Poesía, un todo granítico, denso, inseparable e incorrupto.
![]() |
| José María Álvarez (1942) |
Pensad en Troya.
La historia es
conocida: El viento
de la destrucción arrasando
sus murallas, el hierro griego que traspasa
la carne de sus hijos, la peste de la muerte,
los alaridos bestiales de Casandra.
(...)
LA BELLEZA DE HELENA
(...)
Y la ciudad olvidó.
Así pasarán éstos que ahora asolan
sus piedras, y pasarán sus hijos,
y nosotros que contra ellos
nos levantamos. Los mismos pájaros limpiarán todos los huesos.
Y la ciudad olvidará.
INVASIÓN DE LOS BÁRBAROS
(...) Baluartes
con carne herida que el sol pudre.
Olor de sangre. Polvo
amasado con sangre. Huesos sin tumba. (...)
JORGE MANRIQUE (O DOCTRINAL DE LOS CABALLEROS)
Es altamente recomendable que en cada ocasión que uno zarpe lejos, a más de doscientos kilómetros fuera del hogar, eche Museo de cera en la maleta; un poemario como guía de viaje en donde se podrá hallar todas las soluciones a los problemas que nuestra odisea particular nos pondrá en el camino, sobre todo si se cruza el mar, o es nuestro destino final.
Acostumbro en la tarde a pasear
cerca de las naves llegadas al puerto.
Contemplo el mar, los pájaros.
Estoy envejeciendo.
Olvidadme.
(...)
ELEGÍA
lunes, 16 de febrero de 2015
CONTRA GIL DE BIEDMA
![]() |
| Jaime Gil de Biedma (1929-1990) |
El estilo poético de Gil de Biedma sorprende por poseer un lenguaje coloquial, directo, ausente de la búsqueda de palabras grandilocuentes, lleno de pesimismo y con una constante alusión a hechos autobiográficos amén de estar cargada de cierta crítica social. Esa forma autodestructiva, pesimista y nihilista se refleja en un poemario cuyo título lo dice todo: Poemas póstumos; y en composiciones como Contra Jaime Gil de Biedma, No volveré a ser joven o Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma. Queda claro que en el creador barcelonés resulta complicado disociar la vida de poeta y su vida social; su parte literaria y su vertiente humana, pero en la película se echa en falta un retrato más profundo de su poética (una de las más importantes y exquisitas del siglo pasado y referencia hasta hoy en día), lírico de raíz eliotiana que mantuvo correspondencia entre otros con Luis Cernuda o con el propio Eliot (se agradece la imagen de la película en la que Gil de Biedma aparece leyendo los Cuatro cuartetos del inglés).
Pero el biopic dirigido por Sigfrid Monleón (con una sobresaliente actuación de Jordi Mollá) se posa en exceso en los detalles escabrosos, en el plano sexual, en las personas con quienes el poeta se iba a la cama; y se echa de menos una exposición de cómo creaba, cómo componía (escaso o nulo en el filme) en lugar de tanto culo en penumbra y primeros planos de falos erectos, pero evidentemente, en ese caso pudiera resultar irrelevante e insatisfactorio para el gran público en general. Una oportunidad perdida.
domingo, 2 de noviembre de 2014
LA LEYENDA DEL INDOMABLE
Para la nieta del poeta, Hannah Ellis, todo cuanto se ha hablado de su abuelo acerca de sus jaranas y la explotación del lado bohemio (puede que quisiera decir juerguista, tabernero, canalla nocturno) y sus fabulosas melopeas eran en muchos casos falsas o al menos exageradas; para ella, esto ha hecho que la enorme calidad literaria del poeta galés quede ensombrecida y ciertamente apocada, (yo disiento).
Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos, ellos serán uno
con el hombre del viento y la luna del oeste;
cuando sus huesos descarnados limpios se dispersen,
astros tendrán por codo y pie;
aunque enloquezcan serán cuerdos,
resucitarán aunque se hundan en el mar;
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.
(...)
Dylan Thomas llegó el 20 de octubre de 1953 a Nueva York, y lo hizo para morir, aunque la excusa fuese para tomar parte de un interminable tour de lecturas poéticas. Y de costa a costa, aún retumba su frase lapidaria —imposible más precisa— brotando de aquellos labios agonizantes, sus últimas palabras: "He bebido dieciocho vasos de whisky, creo que es todo un record".
Lo afirmado al comienzo en cuanto a los elementos necesarios para encasillar a un poeta en el marco de lo mítico, no significa que aquellos que carecen de alguna de ellas (en especial de las dos últimas), no puedan llegar al olimpo de los poetas excelsos. En España, la semilla Thomas germinó en los Valente y Gil de Biedma, curiosamente en los mismos que quedó plantada la raíz de T. S. Eliot.
Hace justamente una semana comenzó a celebrarse el centenario del nacimiento de Thomas, pero a los poetas, como a los santos (mucho tienen de sobrehumanos y celestiales) hay que celebrarlos en su muerte —salvo que estén vivos o como Nicanor Parra se llegue a los cien años—; es ese momento cuando cierran, como el galés, el círculo perfecto de la poesía encarcelada en toda una vida.
lunes, 12 de mayo de 2014
ELIOT, THOMAS STEARNS ELIOT: EL POETA INFINITO
![]() |
| T.S. Eliot (1888-1965) |
Cada año releo sus poemas, de manera religiosa (un concepto muy eliotiano) La tierra baldía y Cuatro cuartetos. Y el poeta sigue vivo, su semilla, las voces o los ecos de su poesía latente en la de otros, en los versos de Cernuda, Gil de Biedma, Valente... y Eliot aún sigue produciéndome escalofríos.
miércoles, 29 de enero de 2014
SOBRE GATOS CRONOPIOS Y SUS MASCOTAS LOS ESCRITORES
Parece evidente que grandes escritores que han sido incapaces de convivir con sus semejantes –Hemingway– o en el mejor de los casos personas complejas que han carecido de las mínimas habilidades sociales –Bukowski–, han hallado en los gatos un fiel compañero. Algunos de ellos hasta han llegado a poseer un nombre, como Taki, la gata de Raymond Chandler, o el más famoso de ellos, Teodoro W. Adorno, el gato callejero francés, “negro y canalla” de Cortázar, y otros muchos escritores que incluso han llegado a tener más de media docena de felinos a lo largo de su vida: Twain, T.S. Eliot (autor del poemario felino El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum que constituye casi un tratado en la materia y que ha servido de inspiración para el musical Cats), Churchill (político más que escritor) o Colette (autora de la novela corta La gata).
![]() |
| El gato negro, de Poe, ilustrado por Aubrey Beardsley |
Yace al sol, en una cama de flores;
![]() |
| W.F. Hermans |





















