miércoles, 16 de noviembre de 2016

DESDE NUEVA YORK: CUADERNOS DE HUMO 13

humo (Del lat. fumus.)
1. m. Mezcla visible de gases producida por la combustión de una sustancia,
generalmente compuesta de carbono, y que arrastra partículas en suspensión.
2. m. Vapor que exhala cualquier cosa que fermenta.
3. m. pl. hogares (‖ casas).


Desconozco si el nombre de la revista Cuadernos de Humo, con sede en Brooklyn, hará referencia a la primera, segunda, o bien tercera acepción de la RAE, pero parece claro que a día de hoy resulta imposible guardar el humo, salvo con la pericia de un imposible prestidigitador de lo incorpóreo.

El humo representa lo efímero; y puede que en cierto sentido los poemas también: sólo comienzan a perpetuarse cuando palpan el papel. Es por ello que el editor de la revista, Hilario Barrero, posee ciertas dotes de prestidigitador, al que lo imagino oteando la vida desde un alto rascacielos cuando la luz decae en su Nueva York de adopción y apunta en un cuaderno todo cuanto observa, todo cuanto escucha, y todo cuanto imagina.

 

Hilario Barrero se jubiló hace un año como profesor de literatura. Es un poeta de enorme singularidad, poso oscuro, gongoriano y hermosa plasticidad, que de manera elegante y magistral también cultiva la traducción (Kenyon, Ted Kooser, Henry James) y unos exquisitos diarios (neoyorquinos) que aparecen cada dos años. La revista Cuadernos de Humo, en cuyo último número he participado, es otra forma de entender la literatura de este poeta toledano.

Recuerdo cuando fui invitado a participar en la revista de poesía La Galla Ciencia, en su número de octubre de 2015, y aún rememoro la sensación que sentí al recibirla, al pasar las páginas, oler el papel, su tinta: ¡era tan hermosa, que casi sentía miedo de tocarla! Hoy he experimentado la misma sensación; la he tocado, y la he olido (olía a las grandes avenidas de Nueva York, a sus altos cielos, a sus aguas, lo sé, aunque nunca haya estado allí sé que esa ciudad desprende ese olor); el papel inmaculado, los caracteres negros, y en el pie de imprenta la leyenda de haber sido editada en Brooklyn: Printed in USA.

La revista en sí es una pequeña joya, en donde se pueden disfrutar de una veintena de sugerentes y enigmáticos dibujos del propio Barrero, que en este caso los poetas invitados son acompañados por un par de poemas de Emily Dickinson y James Tate traducidos por él mismo. Me entusiasma haber participado un número tan bonito, el 13, y en la serie «Donde está el fuego», puesto que el fuego extingue, pero también purifica.

Hilario, gracias por invitarme a comer en tu festín de imágenes y palabras.