lunes, 6 de enero de 2014

A PESAR DE ESTO, NUNCA SEREMOS COMO SHERLOCK HOLMES

Sherlock Holmes, el genial detective inglés creado por Sir Arthur Conan Doyle ha pasado a ser de dominio público en Estados Unidos, lo que viene a significar que ya podrá ser utilizado por cualquiera sin tener que pagar derechos de autor; ya veremos en lo que realmente se traduce esto. Y todo a raíz de un caso que ha derivado en tal desenlace cuando el editor Leslie Klinger, que deseaba publicar una serie de historias inspiradas en el detective inglés, fue amenazado por los herederos de Conan Doyle con prohibir dicha publicación si no pagaba, con lo que el citado editor llevó el caso a los tribunales.



Es hablar de Sherlock, del Holmes cocainómano, (ciertamente una apreciación ligeramente exagerada), ocasional opiómano y consumidor de morfina, fumador en pipa calabash, de nulos conocimientos* en literatura, filosofía y astronomía, ligeros en política, en botánica desiguales (al corriente en opio, belladona y venenos), con conocimientos prácticos en geología y siendo capaz de distinguir las clases de tierra con un simple golpe de vista, con conocimientos exactos pero no sistemáticos en química, profundo conocedor de anatomía e inmensos en literatura sensacionalista, que posee a su vez conocimientos prácticos de las leyes de Inglaterra, amén de ser un experto boxeador y esgrimista de palo y espada... sin olvidar que sabía tocar el violín. 


Este es el sucinto currículum de uno de los personajes literarios más fascinantes jamás creados, (tan encantador como Hannibal Lecter, el caníbal de Thomas Harris nacido de su pluma en 1981) y llevado al cine en infinidad de ocasiones, desde las versiones más antiguas hasta las más recientes y pasando por la última de las series televisivas, pero a pesar de todo mi referencia icónica del personaje no se fundamenta en sus novelas, ni tan siquiera en sus películas, ni en la magistral interpretación de Peter Cushing ni en la encasilladora figura de Basil Rathbone, tampoco en la del encantador e imberbe Nicholas Rowe y mucho menos en la de Robert Downey Jr.; no, mi referencia es aquella versión animada en la que los protagonistas de Doyle eran unos perros, una serie que fue dirigida por Hayao Miyazaki y Kyosuke Mikuriya. Puede resultar curioso con tanto material literario y visual, mas esa es mi referencia.  

Y por mucho que ahora Sherlock Holmes pase a ser público nunca podrán vulgarizarlo, aunque a buen seguro que lo intentarán, pero jamás seremos como él, no ya en lo positivo, ni tan siquiera en lo malo, tampoco en los defectos, ni en los vicios... y eso duele. Larga vida a Holmes y Watson.

*Estudio en escarlata.